Por Lucía Novo
Estamos acostumbrados a escuchar Reality Show y pensar que vamos a entrometernos en la vida de alguien, a conocer cosas privadas, asuntos que nadie tiene por qué conocer pero que, como están en la televisión, parece estar bien que lo veamos. Tenemos casos como Keeping up with the Kardashians, en el que no hacemos más que enterarnos de lo que pasa en la vida de esta familia, algo extraño sinceramente… O realities de concursos, como La Academia (cuando estaba en sus primeras temporadas y mucha más gente lo veía) que supuestamente era un programa en el que iba gente a cantar y ganar por su talento, cuando en realidad gran parte del programa estaba dedicado a ventanear las vidas de los concursantes y hacer “show” para generar rating y ganar dinero.
Estamos acostumbrados a escuchar Reality Show y pensar que vamos a entrometernos en la vida de alguien, a conocer cosas privadas, asuntos que nadie tiene por qué conocer pero que, como están en la televisión, parece estar bien que lo veamos. Tenemos casos como Keeping up with the Kardashians, en el que no hacemos más que enterarnos de lo que pasa en la vida de esta familia, algo extraño sinceramente… O realities de concursos, como La Academia (cuando estaba en sus primeras temporadas y mucha más gente lo veía) que supuestamente era un programa en el que iba gente a cantar y ganar por su talento, cuando en realidad gran parte del programa estaba dedicado a ventanear las vidas de los concursantes y hacer “show” para generar rating y ganar dinero.
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| Fotografía tomada de www.mediaspy.org |

